20090922

Literatura del mañana

Desde Buenos Aires, nuestra colaboradora, la galardonada escritora Araceli Otamendi, nos trae una nota que, complementará sin duda alguna, la ya de por sí apretada agenda cultural del blog en el que se encuentran ustedes. Se trata de una obra de teatro que se verá hasta el Septiembre de 2009 en la capital argentina, "Coquetos Carnavales", de Luis Cano, una pieza dramática que encarna los miedos y la violencia desde un punto de vista harto instintivo, una faceta más humana de lo que a simple vista nos parece. En palabras de la autora del artículo: "es lo más interesante que he visto en Teatro en Buenos Aires desde hace mucho tiempo".
(Buenos Aires)En el Teatro Sarmiento se puede ver la obra "Coquetos carnavales" de Luis Cano quien también la dirige. El elenco está compuesto únicamente por actores hombres y el tema es la violencia. Según Alejandro Tantanián – actor, dramaturgo y director teatral argentino– "Coquetos carnavales" plantea un juego pesadillesco que glosa nuestra historia. Hay ecos de otras historias, de otras políticas, de otras tragedias – no se puede dejar de pensar, de entrever, de sentir el peso del Julio César shakesperiano…".
Hay escenas muy bien logradas en esta obra, donde la música también pesa. Se ven entrar y salir a los actores en un escenario despojado, donde los personajes se pegan, se asesinan, se injurian, se convierten en muertos, luego en espectros para volver a la escena y protagonizar otros ataques, otras violencias. Después de ver la obra, donde no se puede hablar de un relato a la manera de un cuento teatralizado sino de efectos y escenas, pienso en Theodor Adorno y su teoría estética: "La verdad de lo nuevo, de lo todavía no ocupado, tiene su lugar en lo que carece de intención. Esto la pone en contradicción con la reflexión, con el motor de lo nuevo, y la potencia como reflexión segunda. Ésta es lo contrario de su concepto filosófico habitual, por ejemplo de la teoría de Schiller sobre lo sentimental, que intenta cargar a las obras de arte con intenciones. La reflexión segunda captura el modo de proceder, el lenguaje en su sentido más amplio, pero tiende a la ceguera. La expresión de lo absurdo lo manifiesta, aunque sea insuficiente. La negativa de Beckett a interpretar sus obras, unida a la consciencia extrema de las técnicas, de las implicaciones de los materiales, del material lingüístico, no es una aversión meramente subjetiva: con el incremento de la reflexión y mediante su fuerza incrementada se oscurece el contenido en sí mismo…".(1)El contenido en sí de la obra es oscuro lo que exige mucho al espectador, y ése, creo, es el logro de esta obra de Luis Cano donde se destacan los actores, la música y el director.
bibliografía:(1)Th.W.Adorno, Teoría Estética, Obra completa, 7, Akal, básica de bolsillo.
Araceli Otamendi

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